el alambique veloz
 

 

Rally de Mongolia
El Dakar de los modestos

 

 

Trece mil kilómetros con fines solidarios, desde Madrid hasta Ulan Bator, sin asistencias y con coches de menos de 1000 centímetros cúbicos. ¿Una locura? Decididamente, sí.

 

 
El Mongol Rally es una peculiar carrera benéfica que recorre un tercio del planeta en coches de hasta un litro de cilindrada y motos de 125 centímetros cúbicos. Los equipos que componen la caravana del rally deben llegar a la capital de Mongolia, Ulán Bator, en el mínimo tiempo posible valiéndose de su astucia, osadía y orientación. Es una carrera a la antigua usanza, por lo que no sirven los modernos sistemas de GPS, en la que los participantes sólo dispondrán de mapas y brújula para alcanzar su objetivo.  

Habrá que atravesar desiertos, un mar, países que la mayoría de la gente no saben ni que existen, lidiar con policía corrupta, dormir en los lugares más inhóspitos y conducir 13.000 km por parajes donde la palabra asfalto es una utopía… y todo ello a bordo de un viejo coche de 1.000 cc.

El Mongol Rally es una carrera de resistencia donde el azar y la suerte serán los mejores aliados de los pilotos. Muchos lo denominan ya el “Dakar de los modestos” y algunos lo comparan con las carreras de los míticos “Autos Locos” de Pierre Nodoyuna, pero el Mongol Rally es mucho más que eso. Es una carrera con personalidad propia que cada año gana más adeptos. El número de participantes ha aumentado exponencialmente, hasta la cifra actual, limitada por la organización y las autoridades mongoles, de 300 equipos El simple hecho de que tu inscripción sea aceptada es YA UN ÉXITO.

 

 

Las tres reglas básicas son:

  • Coche de menos de 1.000 c.c o motos de menos de 125 c.c.: 
  • Donación de la inscripción, de 1.500€  y del coche para su subasta. Todo a beneficio de proyectos  benéficos
  • Los participantes van por voluntad propia y bajo su responsabilidad. Se firma un documento donde quede claro que la Organización se desentiende de cualquier problema tanto mecánico como personal que pueda tener cada rallier
 

 

 
 

 

INCLEMENCIAS

-   Mecánicas: pinchazos, tubo de escape, ejes, motor de arranque, potencialmente cualquier cosa

-   Climáticas: mucho frío, mucho calor, tormentas, vendavales....

-   Personales: alfabeto cirílico, hambre, sueño, suciedad-

 -   Geográficas: montañas, desiertos, ríos, pantanos de arena, carreteras intransitables

-   Riesgos sociales: policía corrupta, robos, desorientación

 
Como decimos es una dura prueba para los coches. La imagen de muchos motores y vehículos agonizando esparcidos por el camino incluso  alguno partido, literalmente, por la mitad, es bastante común en este rally. A lo anterior debemos sumar algunos incidentes acontecidos con las autoridades locales, bandidos armados o incluso mafias.  
 

 

Los vehículos aceptados tienen que ser por tanto extraordinariamente simples, duros y austeros, a fin de poder ser reparados sobre la marcha, incluso en las condiciones más adversas. Las normas del Rally de Mongolia permiten ciertas modificaciones en los vehículos, pero dependiendo de cuánto se despeguen de los parámetros especificados, la penalización económica puede ser notable.

 
 

Experiencia vital. UNA CARRERA SIN META

Una cuestión debe quedar clara. A diferencia del hermano mayor africano, donde las marcas invierten espectaculares sumas en prototipos y asistencia tecnológica, el espíritu competitivo es lo menos importante de esta carrera

           Y es que el libre recorrido puede atravesar lugares tan exóticos y a la vez tan evocadores como los frondosos bosques de Rusia, el estrecho del Bósforo, la meseta iraní, el mar Caspio o las llanuras por donde antaño cabalgara Genghis Khan. Cada uno con sus costumbres, tradiciones o comidas particulares. Tanto es así que no hay premio para el/los ganadores. El reglamento de esta carrera sin meta lo advierte: “no se trata de llegar a Mongolia sino de la diversión que hay en intentarlo”.

 

 

 

MONGOL RALLY, ES EL VIAJE, NO EL DESTINO